El ayuno intermitente es un antiguo secreto de salud que ha sido practicado a través de toda la historia del hombre. Es un secreto por que este poderoso hábito ha sido virtualmente olvidado. Pero ahora mucha gente está redescu briendo esta intervención en las dietas. Puede traer grandes beneficios si se lleva a cabo correctamente: pérdida de peso, revertimiento de la diabetes tipo 2, aumentar la energía y muchos otros.

El ayuno no tiene una duración estándar, ya que es meramente la ausencia de alimentación. En cualquier momento que te encuentras «no comiendo», estas ayunando. Por ejemplo, entre la cena del día 1 y el desayuno del día 2, se está ayunando un período de entre 12 y 14 horas. Dicho esto, el ayuno podría ser entendido como una actividad cotidiana.

Aprender a ayunar de manera correcta nos brinda la opción de usar la técnica a nuestro antojo.

Ayunar, simplemente le da la oportunidad a nuestro cuerpo de quemar las temidas grasas acumuladas. Energía que se guardó para ser utilizada más tarde. Si se ayuna, el cuerpo se alimenta de su propia reserva de energía.

Cuando comemos, la energía del alimento es ingerida y puede ser utilizada inmediatamente. Parte de esta energía será reservada para uso futuro. La insulina es la hormona clave en la reserva de energía contenida en los alimentos.

La insulina se eleva cuando comemos, ayudando a almacenar el exceso de energía mediante dos vías. Primeramente se almacena en al hígado. Pero el espacio del hígado es limitado y una vez que ha llegado al límite de su capacidad, éste comienza a transformar el exceso de azúcar en grasa (Lipogéneisis De Novo), lo que significa crear grasa de lo nuevo.

Alguna de esta grasa recién creada es almacenada en el hígado , pero la mayoría es exportada a otros depósitos de grasa en el cuerpo. No existe límite para cuánta grasa puede ser creada y almacenada.

El proceso contrario ocurre al ayunar. Los niveles de insulina caen, señalándole al cuerpo que debe comenzar a quemar grasas ya que no existe más energía ingresando a través de alimentos. La energía más rápidamente accesible se encuentra en el hígado y es convertida en moléculas de glucosa para proveer de energía a las células corporales. Esto podría entregar energía para 24 a 36 horas luego de lo cual el cuerpo comenzará a utilizar la grasa acumulada para proveerse de energía.

Entonces, en esta materia básicamente existen dos estados del cuerpo: el alimentado (alto en insulina) y el ayunado (bajo en insulina). O estamos guardando energías de los alimentos o las estamos quemando. Si la alimentación y el ayuno están balanceados, no hay más ganacia de peso y de tallas.

Por lo tanto para recobrar el balance y perder peso, simplemente necesitamos aumentar el tiempo en el que quemamos grasas (ayuno). En escencia, ayunar permite al cuerpo utilizar la energía almacenada. Después de todo, para eso es que está ahí. Y lo más importante es entender que no hay absolutamente nada de malo en ello. Es así como nuestro cuerpo ha evolucionado.

Si se come de manera constante (5 o 6 veces al día) como es recomendado tan usualmente, el cuerpo tendrá energía disponible todo el tiempo y jamás podrá llegar a utilizar la que ha sido almacenada.

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